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Hola y bienvenidos de nuevo a mi blog ‘Huele a Química’. Porque la Química, efectivamente, huele, y todo lo que huele es, efectivamente, Química.


Hace unos días fui a dar una charla a los alumnos de 2º de Bachillerato científico del Colegio Sant Josep Obrer de Palma, la que fue mi primera charla en un colegio.

Mi intención era, a pocos meses de comenzar una carrera científica, darles algunos consejos y claves para comenzarla con buen pie, y contarles cosas que a mí me hubiera gustado oír antes de iniciar mi carrera. Creo que es bueno saber a lo que te enfrentas si quieres cumplir tus objetivos.

Aquí os cuento a vosotros más o menos lo que yo les conté a ellos, y espero que sea de utilidad para otros alumnos de bachillerato que quieran comenzar una carrera científica:

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Alumnos de 2º de Bachillerato del Colegio Sant Josep Obrer de Palma

Realizar una carrera universitaria es siempre un cambio. Pasar de la comodidad del colegio o el instituto a las aulas universitarias supone un giro a nivel de metodología, dedicación, objetivos…¿debería ser así? Bueno, es discutible. Pero lo es.

Sin querer menospreciar otras disciplinas, y siempre barriendo para casa, creo que comenzar una carrera científica es aún más duro. El cambio de mentalidad que deben dar los alumnos para poder afrontar los conocimientos que les esperan es importante. La ciencia mira la realidad con otros ojos, y a algunos les cuesta más que a otros enfocar esa nueva realidad.

Por ello quise en mi charla darle a los chavales 5 claves que a mí me hubiera gustado conocer en su momento, ahí van:

Me hubiera gustado que me dijeran que…

La nota media sería tan importante

Una de las principales salidas que tienen las carreras científicas “puras” (Biología, Física, Bioquímica, Química…) es la de profesor/investigador en una universidad. Ese camino comienza siempre con la realización de un doctorado y culmina con la consecución de una plaza de catedrático después de años de trabajo y lucha.

Para realizar un doctorado, no basta únicamente con encontrar un grupo de investigación que requiera de tus servicios, matricularse y ponerse a trabajar, presentar la tesis doctoral y obtener el título. Sino que, al existir en el mundo real de la investigación una competitividad tan brutal por conseguir plazas, es muy importante la obtención de una beca doctoral. Hacer la tesis teniendo una beca o sin tenerla marca mucho la diferencia desde el primer día en adelante.

Para la obtención de una beca doctoral, un elevado porcentaje depende de la nota media de la carrera. Por ello, y nunca nadie lo dice así de claro, desde el primer día, es primordial acabar la carrera con, al menos, un 8.5 de media. Pese a que las notas de corte para solicitar becas suelen rondar el 7.5, la realidad es que las becas van para aquellos con un 8.5 para arriba.

Es una meta muy ambiciosa y difícil de lograr, pero se debe tener esa cifra en mente en todo momento de la carrera para tener abiertas el máximo número de puertas.

Animé pues a los chicos a, desde el primer día, llevar un Excel con las notas e ir controlando la media, para conocer en todo momento cómo van. Y lo recomiendo a cualquiera.

Me hubiera gustado que me dijeran que…

Primero y las prácticas de laboratorio son claves

Para mí, los factores clave a la hora de afrontar la carrera científica, si lo que buscamos es obtener la mejor nota, son el primer curso y las prácticas de laboratorio.

Primero de carrera es un curso trampa. Se juntan muchos factores adversos que los alumnos deben superar si quieren obtener buenas calificaciones.

El primero, el hecho de ser el primer año en la universidad. Hasta el más aplicado tiende a despistarse con el “ambiente universitario”, y eso unido a la recién adquirida mayoría de edad, es un cóctel peligroso para estudiar.

El segundo, las asignaturas. El primer año de los grados de Biología, Química, Bioquímica y Física consiste en estudiar precisamente Biología, Química, Bioquímica y Física, además de Matemáticas. Esa asignatura que en Bachiller arrastras porque no te va bien y que por eso no elegiste su carrera, la vuelves a enfrentar al año siguiente, ¡y esta vez cuenta para la media!

Conviene pues, sabiéndolo de antemano, ponerse las pilas con la que peor se te de, recurrir a ayuda o esforzarse más, para comenzar el primer año con ese 8.5 que se busca. En el resto de los cursos se supone que la motivación viene sola ya que se da el temario por el cual uno se ha matriculado. Puede ser que luego no guste, pero eso no es culpa de nadie.

En cuanto a las prácticas de laboratorio, se dan entre 4 y 8 asignaturas de prácticas en las carreras científicas, lo cual es una gran oportunidad para obtener excelentes calificaciones y tener de 4 a 8 sobresalientes asegurados. Ya que son algo menos exigentes, conviene no relajarse e ir a por el 10, que se puede.

Me hubiera gustado que me hablaran de…

La metodología de enseñanza

Desde 2009 (mi primer año de carrera) se aplica el Plan Bolonia. A grandes rasgos, este plan pretendió quitar protagonismo al profesor, para dar más voz al alumno. Mediante la propuesta al alumno de problemas, trabajos y presentaciones…se le insta a plantearse dudas, buscar soluciones, preguntas, etc, durante todo el semestre. Es decir, una formación continua. Además, se introdujeron los parciales y los porcentajes en la nota. Ejercicios 20%, presentación oral 10%, parcial 30% y final 40%, por ejemplo.

Como digo, se pretende que el alumno trabaje continuamente para ir resolviendo dudas durante el semestre y no al final. Ir sumando puntos de la nota final poco a poco. Bien, ¿no?

Pues bueno, la práctica es un tanto diferente y yo le vi algunos problemas:

Todos tenemos mayor facilidad por unas asignaturas que otras, y por tanto debemos dedicar más tiempo a las que peor se nos dan. Eso en Bolonia es muy difícil. Cada profesor aplica el plan y manda ejercicios cada semana, propone un trabajo o dos por semestre, luego una presentación oral, etc. Además, cada semana o dos se tiene un parcial, por lo que la semana previa suele centrarse en ese parcial, sin poder descuidar los ejercicios de las otras asignaturas. Es decir, se hace imposible autogestionar el tiempo que se dedica a las asignaturas, porque no te dejan. Se debe dedicar el mismo tiempo a todas para completar las tareas e ir sumando puntos. Eso hace imposible, creo, tener un 10 de todo, porque hay demasiadas variables. Creo que nunca llegas a profundizar suficiente en los temas como para tener el 10. Y si una asignatura te va mal, es complicado organizarse para dedicarle más tiempo que a las demás.

Finalmente, creo que es importante dejar clara una cosa…

Dedicación total

En una carrera de ciencias pasa una cosa: pocas veces uno se entera 100% de los que le explican en el tiempo de clase. El trabajo autónomo de entendimiento y comprensión fuera del aula es clave. Además, como dije, se mandan ejercicios y trabajos continuamente, y es importante llevar al día los apuntes para poder estudiar los parciales. Luego tienes las prácticas de laboratorio, que se realizan por las tardes, y son horas que te “quitan” de hacer el trabajo autónomo, por lo que se usa el fin de semana.

Voy a decir una frase típica: yo vivía en la universidad. Y no exagero, me faltaba dormir allí. En una carrera de ciencias, tu trabajo es estudiar y asumir los conocimientos complejos que te enseñan, por lo que dedicarle todas las horas posibles es necesario. A algunos les sale natural y a otros les costará más renunciar el tiempo libre, por lo que es necesario dejarlo claro.

Y ahora voy con lo que sí todo el mundo cuenta…

El ambiente universitario

Yo podría haber elegido irme a estudiar a casa, pero me hubiera perdido una cosa: el ambiente y las posibilidades que ofrece la universidad.

En la universidad suelen juntarse personas que tienen claro que quieren dedicar 4 años de su vida a estudiar. Por lo que formar en tu clase un buen grupo de estudio ayuda a las relaciones personales, a compartir objetivos, a fomentar la competencia sana. De ahí salen amistades para toda la vida.

Comer después de clase con los compañeros, echar una partida de cartas, ir todos en procesión a la biblioteca, ayudarse con los “deberes”, prestarse apuntes, tomar un café a media tarde en el bar…

También se puede beneficiar uno de las instalaciones deportivas, ir al gimnasio antes de comer, jugar a pádel, fútbol o baloncesto para desfogarse…

El ambiente universitario fomenta el estudio, pero también las relaciones y las actividades, por lo que “vivir en la universidad” no es necesariamente malo si te gusta lo que estudias y formas un buen grupo de compañeros.


Para acabar, decir que una carrera científica es una carrera de fondo, donde el trabajo diario cuenta mucho, hay que esforzarse muchísimo y superar los baches. Pero también es una carrera que cambia la mente y la forma de pensar. Nunca se vuelve a ver el mundo con los mismos ojos y si además luego puedes dedicarte a la ciencia de manera profesional, mejor que mejor.

No la cambiaría por nada, y de hecho añoro esos días. Así que, como les dije a los alumnos del Colegio Sant Josep Obrer de Palma, animo a quien esté dispuesto a estudiar una carrera científica, y espero que estas claves que desde mi experiencia son importantes sirvan a alguien para cumplir sus objetivos.

¡Un abrazo y gracias por leer!

Pedro Juan Llabrés Campaner