¡O lo digo o exploto!

Hola y bienvenidos de nuevo a mi blog “Huele a Química”. Porque la Química, efectivamente, huele, y todo lo que huele es, efectivamente, Química.


Bueno, bueno…como podéis ver en el título de la entrada, esta no es una cualquiera. Hacía tiempo que quería escribir un post  sobre algún tema “científico” relevante (veréis por qué entrecomillo científico), y justo esta semana se prendió la mecha que me llevó a explotar hoy y escribirlo.

El Miércoles día 2 tuvimos el honor de tener aquí, en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Valencia, a uno de los mejores divulgadores científicos de España, el Dr. Bernarno Herradón. Vino a dar una charla sobre la relación necesaria entre la química y la farmacia a alumnos de 1º de Grado de Farmacia, la cual fue, por supuesto, interesantísima.

Pero el plato fuerte vino al final, cuando dio un repaso a varias de las conocidas popularmente como “terapias alternativas“, “medicinas alternativas” o “medicinas naturales“, bien llamadas pseudociencias o, simplemente, charlatanerías varias. La cuestión, abordó varias como la homeopatía, fitoterapia o quiropraxis para hacerles ver a los futuros farmacéuticos que debían ser responsables en la venta o recomendación de según que productos y tratamientos en el futuro.

Mi sorpresa (o quizá no tanta) llegó cuando, posteriormente, en un coloquio informal en el que pudimos hacerle algunas preguntas, muchos de los estudiantes mostraron su estupor y asombro por el alcance social de estas pseudoterapias, a pesar de no poseer ninguna validez científica. Preguntaban, por ejemplo, por qué la gente compraba productos homeopáticos, por qué era legal su comercialización o por qué existía, en definitiva.

Y bien…esa fue la mecha que se me prendió en la cabeza. Eran chicos de 18-20 años, dándose cuenta por primera vez que, aquello que es normal ver hoy en día en los letreros de las farmacias (“remedios homeopáticos, aquí”), o en las herboristerías donde te venden una planta que te cura algún tipo de enfermedad, no es más que un timo, sin fundamento científico y que se comercializa al lado de medicamentos perfectamente validados.

Así que me dije, escribe YA de ello en el blog, porque si consigues que a alguien más le “cambie el chip” como les ha cambiado a estos chavales, valdrá la pena.


En concreto y para centrarme en una, voy a contar de qué trata la homeopatía. Mi intención no es entrar en los tecnicismos, en la historia o los pormenores de esta práctica, más bien resumir en pocas palabras y conceptos por qué no es una terapia ni sirve de tratamiento para ninguna enfermedad.

Pues bien, los productos homeopáticos, como ya sabréis, se venden como medicamentos que actúan sobre una determinada enfermedad, como cualquier otro. Le asocian la ventaja de que no contiene sustancias aditivas perjudiciales que puedan causar efectos secundarios, y que ni siquiera el agente terapéutico en sí los puede causar. Hasta ahí, suena maravilloso.

Ahora bien, yendo al grano, veamos muy resumidamente el proceso de elaboración de un medicamento homeopático:

Primero, se recolectan una serie de plantas, por ejemplo, que se sepa que contienen un compuesto activo (sustancia capaz de actuar contra una enfermedad) y se extrae éste compuesto de la planta con agua y alcohol en diferente proporción. Una vez se tiene una disolución hidroalcohólica del compuesto activo, se procede a realizar una serie de diluciones al 99%, esto es: se coge 1 mL de disolución madre, y se añade en 99 mL de agua/alcohol. De esta segunda disolución se coge 1 mL, y se añade en 99 mL de agua/alcohol, y así tantas veces como se considere (5-50 veces). Finalmente, se impregnan unas pastillas hechas de sacarosa y lactosa en esta disolución ultra-mega diluida de compuesto activo, y ahí tenemos el remedio homeopático.

[En este vídeo se explica con algo más de detalle el proceso que he resumido.]

remedios-homeopaticos

Sencillo, ¿verdad?. Si alguno ya se ha dado cuenta de por dónde chirría la puerta, me alegro, uno más que ha cambiado el chip. El resto, imaginaros que tenemos 100 aceitunas en 1 litro de agua, cogemos 50 aceitunas y las añadimos a un 1 litro de agua nueva. Cogemos 25 aceitunas y las añadimos a otro litro de agua diferente. ¿Os dais cuenta que cada vez tenemos menos cantidad de aceitunas por litro de agua? Primero 100, luego 50, luego 25…siempre en 1 litro de agua. Pues en eso consisten las diluciones, tener cada vez menos cantidad de moléculas en el mismo volumen de agua/alcohol. Os he dicho que cada dilución consiste en coger 1 mL de disolución y añadirlo sobre 99 mL de agua/alcohol, y así hasta 50 veces en algunos casos. ¿Consideráis que en los 100 mL de la última disolución, habrá algo de compuesto activo en ella? Yo os digo, NO. Al diluir la sustancia tantas veces, la cantidad de sustancia presente en esa mezcla agua/alcohol es prácticamente nula, un valor tan, tan pequeño, que carece de sentido decir que hay algo ahí.

chiste-homeopatico

Se que asombra, ¿verdad? A mí me dejó de piedra. Pensar que se están vendiendo pastillas de sacarosa y lactosa, que han sido empapadas en un líquido que no contiene más que agua y alcohol…pastillitas de azúcar.

Mirad, farmacología básica: para que una sustancia administrada produzca el efecto terapéutico deseado sobre el cuerpo humano, primero, debe estar presente en el comprimido que nos tomamos, evidentemente; y segundo, debe estar presente en una cantidad suficiente en el comprimido para que haga un efecto, es decir, debemos tomar la dosis adecuada. Se gastan miles de euros o dólares en hacer estudios sobre la cantidad mínima que se puede administrar de un fármaco a una persona para que éste haga el efecto deseado y no resulte tóxico o letal. Esa es la base de la farmacolgía moderna, sin fármaco no hay efecto, y sin una cantidad mínima y máxima, tampoco.

El premio Nobel de Química de 1987, el Dr. Jean-Marie Lehn, al cual tuve el privilegio de escuchar en directo hace algunos meses, dijo esto en una entrevista:

“¿Homeopatía? Basura. Sin molécula no hay efecto posible.”

Bueno…pues ahí está, eso es básicamente lo que os quería contar. Podéis encontrar información más detallada en la red, ya que por suerte es un tema de actualidad en los corrillos científicos. Si os informáis más sobre esta práctica leeréis conceptos como memoria del aguadilución 10 o 30 CHlo que es capaz de matarte puede curarte o el nombre de su creador Samuel Hahnemann. Pero la clave de por qué no puede funcionar es la que os he contado.

Ahora os dejo una serie de preguntas y respuestas que yo mismo me he hecho en este proceso de descubrimiento de la homeopatía y que quizá vosotros os estáis haciendo, a modo de resumen:

¿Entonces, en serio no tienen ningún efecto para la enfermedad que dicen curar? Efectivamente, son pastillas de azúcar, no hay molécula presente, no hay efecto posible.

¿Pero, no deben tener tampoco ningún efecto adverso, eso sí que es verdad? Claro, ningún efecto adverso, a no ser que te atiborres y tengas un subidón de azúcar.

¿Por qué se permite su comercialización? Desgraciadamente, en algunos países (Francia o Alemania, ni más ni menos) está muy extendida, y hay una multinacional que se llama Boiron que debe ejercer algún tipo de influencia también. Además, al no tener efectos adversos sobre el paciente, no es fácil de ilegalizar. Siempre está el argumento de que los que decimos que es un fraude somos víctimas del engaño de las grandes farmacéuticas que quieren ponernos enfermos y todo eso…como si Boiron fuera una PYME.

¿Y por qué hay gente que dice que le va muy bien? Os contesto con otra pregunta, ¿cómo se cura una gripe? Dicen que en siete días en cama o en una semana con medicamentos. El sistema immunitario del organismo y el efecto placebo son poderosos aliado de estas prácticas. Nunca se ha curado una persona de cáncer (Steve Jobs, ahí lo dejo…) con medicamentos homeopáticos o “medicina natural”, por ejemplo.

Finalmente, y después de desahogarme…debo decir una cosa más: si alguien cree (y sí, la palabra es creer, como se cree en la religión o en la astrología) en la homeopatía, por la razón que sea, o en cualquier otra terapia extraña que se pone de moda de repente y es milagrosa, no pasa nada. La gente es libre de gastar el dinero en lo que considere, y dárselo a quien considere por la actividad que sea. El problema reside, y es un grave problema, en abandonar la medicina (ni convencional ni tradicional, medicina sólo hay una) para lanzarse a los brazos de estas prácticas, confiando tu vida y tu enfermedad a ellas. ¿Queréis trataros con quimioterapia homeopática (no se ni si la hay, es un ejemplo)? Siempre y cuando antes o después vayáis al hospital a que os traten con quimioterapia de verdad, ningún problema.

Ale, ya lo he dicho…que bien me he quedado…


Graaaacias por leer esta entrada, espero que os haya servido para abriros los ojos, o para daros cuenta de algo, o para…¡para lo que sea si es para bien!

¡Por cierto! Nunca lo digo pero, cualquier duda, sugerencia, queja o lo que sea podéis dejar un comentario abajo, o contactarme a través de redes sociales (Facebook, Twitter).

Para acabar…recordad que…la homeopatía…¡no es Química!

Muchas gracias y ¡hasta pronto!

Pedro J. Llabrés Campaner

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2 comentarios

    • Si lleva principio activo, deja de ser homeopatía, es u. Fármaco convencional. Pasa algunas veces que un fármaco se vende como homeopático, y realmente sí lleva principio activo. En ese caso se usa el término homeopatía como reclamo para la gente que, engañada, piensa que es mejor. Si hay principio activo en las dosis idóneas después de un estudio exhaustivo, es un fármaco. La homeopatía no lleva principio activo.

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